Reflexiones sobre Lalish, el valle sagrado de los Yezidis

Durante el último año he ido aprendiendo poco a poco sobre los yezidíes, una hermosa y antigua tradición religiosa con raíces en el sur de Turquía, Siria y, sobre todo, el norte de Irak [Bashur, Kurdistán del Sur]. He visitado dos veces su lugar sagrado, Lalish, en el norte de Irak, un impresionante valle de santuarios cónicos blancos que alberga la tumba del jeque Adi, una de las figuras más sagradas de la fe yezidí, que se estableció allí con sus seguidores en el siglo XII. Las dos visitas han sido inmensamente conmovedoras.

¿Quiénes son los yezidíes? La pregunta es difícil de responder, y muchos tienden a caer en la trampa de comparar el yezidismo con otras tradiciones religiosas. Sin embargo, según mi experiencia, se trata de una fe única, y aunque incorpora prácticas de otras tradiciones, especialmente del islam, es en su esencia independiente. Los yezidíes, que suman unas 700.000 personas, creen que son la religión más antigua del mundo y que Dios emanó de sí mismo a los Siete Ángeles. El líder de ellos es Tawsi Melek, o el Ángel del Pavo Real, lo que hace que algunos se refieran a los yezidíes como el «Pueblo del Ángel del Pavo Real».

Cuando Tawsi Melek vino a la tierra, descendió sobre Lalish y dio al lugar sus impresionantes colores de pavo real, coloreando el mundo en el proceso y haciendo de Lalish el lugar más sagrado del mundo para la fe yezidí. En la actualidad, miles de yezidíes visitan el santuario sagrado durante el festival anual de peregrinación de la Asamblea de Otoño, quitándose los zapatos porque todo el valle se considera sagrado.

La primera vez que visité el santuario, me sorprendió ver una serpiente negra tallada en la pared junto a la puerta.

Una de las explicaciones es que se venera a la serpiente negra, que se metió en el agujero del que salía el diluvio de Noé salvando así al mundo. Los peregrinos pasan por encima del quicio de la entrada antes de llegar a una sala con muchas telas de colores brillantes, que los peregrinos atan y desatan pidiendo deseos. Más adentro está el agua sagrada del zemzem, que los yezidíes utilizan para los bautismos.

Todo el valle está salpicado de santuarios y tumbas sagradas.

Subiendo la colina desde el santuario principal se encuentra Jebel Arafat, o monte Arafat, una pequeña colina con un círculo blanco conocido como el signo de Felek, que los yezidíes besan y luego recorren ceremoniosamente. A su lado se encuentra el árbol de los deseos, lleno de trozos de tela blanca atados a los corchetes, que simbolizan los deseos de los peregrinos.

Cuando terminé de visitar el valle, me invitaron a reunirme con las mujeres en la casa de huéspedes para una comida comunitaria servida por el templo. Muchas de ellas llevaban los trajes tradicionales de los yezidíes: las mujeres mayores llevaban vestidos largos con tocados negros, pañuelos blancos y sombreros. Algunos peregrinos llevan estos tocados decorados con monedas de oro. Los hombres, con ropas tradicionales kurdas, llevan largos bigotes.

Hoy se respira tristeza en el santuario, lo que refleja la situación actual en la que se encuentran los yezidíes de Irak. En 2014, el Estado Islámico asesinó a miles de yezidíes en torno al monte Sinjar y se llevó a miles de mujeres y niños como esclavos, acusándolos de ser «adoradores del diablo». Las historias de lo ocurrido son aterradoras. Hoy, muchas mujeres siguen desaparecidas. Decenas de miles de yezidíes siguen desplazados; muchos intentan rehacer su vida en Europa, Canadá y Australia, donde se sienten seguros.

Los yezidíes no se casan fuera de su fe; de hecho, aplican un estricto sistema de castas. Su religión es en gran parte oral, transmitida por hombres santos a través de historias y canciones, y ligada a los manantiales y las montañas sagrados de sus tierras ancestrales. Existe un temor legítimo de que esta antigua fe no pueda sobrevivir en la diáspora

 

Los yazidíes visitan su templo más sagrado durante la Asamblea de Otoño (Relato fotográfico)

 

La gente se reúne en el templo Yazidi de Lalish, el templo más sagrado de la fe, en el valle de Lalish, cerca de la ciudad kurda iraquí de Dohuk, durante las celebraciones de la Asamblea de otoño.

 

Una mujer yazidi adoradora besa una puerta en el templo de Lalish, el templo más sagrado de la fe, en el valle de Lalish cerca de la ciudad kurda iraquí de Dohuk en Irak.

 

Niños detrás de la verja de una ventana en el Templo de Lalish.

 

Mujeres yazidíes rezan en el templo junto a capas de telas donde enfermos anudan las mismas, fieles con oraciones y el ritual de desanudar las mismas aportan su ayuda personal en la sanción.

 

Los niños observan detrás de la valla de una ventana en el Templo de Lalish

 

Los fieles caminan alrededor de una estructura de cúpula en el templo.

 

Jóvenes fieles yazidíes desanudan telas de oración anudadas

 

Jóvenes yazidi caminan más allá de capas de telas de oración anudadas.

 

Adoradoras yazidis caminan dentro del templo.

 

Una anciana yazidí sentada junto a una pequeña torre.

 

Un devoto besa una puerta del templo

 

Una mujer sale por la puerta de un templo

 

Un hombre con su serpiente.

 

Mujeres yazidíes con ropa tradicional en un patio del templo.

 

Una fiel besa la puerta de un templo.

 

Miembros de la comunidad religiosa yazidí comparten una comida mientras visitan el templo.

 

La gente camina hacia el templo.

 

Fuentes:

https://www.mosaicstories.org/2018/06/05/reflections-lalish-holy-valley-yezidis/?utm_source=Kurdish+Project&utm_campaign=036215631a-EMAIL_CAMPAIGN_2019_07_11_08_08_COPY_01&utm_medium=email&utm_term=0_35f7b3f449-036215631a-197663505

https://www.kurdistan24.net/en/story/25888-Yazidis-visit-holiest-temple-during-Autumn-Assembly:-Photo-Story?utm_source=Kurdish+Project&utm_campaign=036215631a-EMAIL_CAMPAIGN_2019_07_11_08_08_COPY_01&utm_medium=email&utm_term=0_35f7b3f449-036215631a-197663505